Detrás de cada copa de mezcal hay historia, esfuerzo y arte. Producirlo es un ritual que pasa de generación en generación, especialmente en estados como Oaxaca, Guerrero o Durango. ¡Conoce el viaje del maguey a tu copa!
1. Cosecha del agave
El proceso comienza con la jima, la recolección del maguey maduro, que puede tardar de 7 a 25 años en alcanzar la edad adecuada. Se cortan las hojas para extraer la “piña”, el corazón del agave.
2. Cocción en horno cónico
Las piñas se cuecen en hornos cónicos cavados en tierra, donde se colocan piedras calientes y madera. Esta etapa da al mezcal su característico sabor ahumado.
3. Molienda
Una vez cocidas, las piñas se trituran tradicionalmente con una piedra circular tirada por un burro o caballo (la “tahona”).
4. Fermentación
El agave triturado se coloca en tinas de madera o piedra, donde fermenta de forma natural gracias a levaduras salvajes. El proceso puede durar de 5 a 15 días, según el clima.
5. Destilación
El líquido fermentado se destila en alambiques de cobre o barro. La mayoría de los mezcales artesanales se destilan dos veces para lograr un mejor perfil.
6. Embotellado
El mezcal se embotella directamente o se deja reposar o añejar según el estilo deseado. Cada botella cuenta una historia distinta.